18 oct. 2010

El camino del caracol...


Los últimos sueños que he tenido han sido tan feos, que no he querido compartirlos con vosotros...
Hoy, a media tarde, cuando el sol lucía pero no calentaba, he ido a pasear. Abrigada con una cazadora finita y con calcetines para no resfriarme, entre paso y paso fui observado las zonas que aún seguían húmedas para no pisar barro.
Me senté en un banco cara al mar y, al fijar la mirada alrededor de mis pies, pude ver un caracol cansado. Era evidente que su casa, su vida, sus circunstancias, le agotaban y por más que arrastraba su ser, no alcanzaba a moverse...
Grande, bonito, el caracol sacaba todo su cuerpo hacia adelante para avanzar y desplazar su aliento pero, al parecer el tibio sol no le ayudaba.
Estuve a punto de cogerlo y animarlo pero decidí finalmente dejar que andara solo su camino porque, sin duda, no iba a entender mi gesto.
Hoy ya he soñado, y en mi sueño yo era un caracol cansado...
Me voy a la cama, quiero retomar el camino del caracol aunque sea durmiendo pues, acepto ser ése caracol agotado, pero nunca, un caracol vencido.
Felices sueños...

Queralt.